El gobierno de Uzbekistán está dispuesto a crear en el país una zona económica especial (ZEE) para empresas estadounidenses con un entorno empresarial familiar para ellas. Así lo anunció en un foro de negocios el titular del Ministerio de Inversiones, Industria y Comercio (MIIT), Laziz Kudratov, informa “Gazeta.uz”.
“Debe ser un entorno empresarial completo en el que las empresas estadounidenses se sientan cómodas. Pretendemos crear condiciones lo más cercanas posible a aquellas a las que están acostumbradas en su país. Un entorno con reglas claras, infraestructura de calidad, suministro fiable de servicios públicos, procedimientos administrativos sencillos, accesibilidad logística y apoyo directo del Estado”, explicó el ministro.
Kudratov destacó que la ZEE planificada debe convertirse en una base práctica para las inversiones, las tecnologías y las producciones estadounidenses en Asia Central.
Citó cuatro áreas con mayor potencial para ampliar la cooperación con Estados Unidos: los minerales críticos, la producción de fertilizantes, la industria farmacéutica y la textil.
“Uzbekistán puede convertirse en un socio inversor estratégico de Estados Unidos. Hoy las cadenas de suministro globales están cambiando. Las empresas y los países buscan socios fiables y plataformas de producción estables. Necesitan garantizar el acceso a materias primas y recursos industriales clave. Y Uzbekistán puede convertirse en ese socio para Estados Unidos”, señaló el titular del MIIT.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Comercio Estadounidense-Uzbeka, Carolyn Lamm, indicó que el interés de las empresas estadounidenses en Uzbekistán está creciendo gracias a las reformas en la república y al fortalecimiento de las relaciones bilaterales. Si en 1993 la cámara incluía solo unas pocas empresas, hoy cuenta entre sus miembros con más de 50 grandes corporaciones estadounidenses.
El año pasado, el volumen de nuevas inversiones estadounidenses en Uzbekistán superó los mil millones de dólares, y desde principios de este año ya ha rebasado los dos mil millones, destacó Lamm.
Mientras tanto, el presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyóyev, mantuvo una reunión con el presidente del Eximbank de Estados Unidos, John Jovanovich, y el director ejecutivo de la Corporación de Financiación para el Desarrollo Internacional (DFC), Ben Black.
Las partes acordaron adoptar una “hoja de ruta” conjunta para la financiación de proyectos estratégicos en sectores de alta tecnología: energía, extracción de minerales críticos, digitalización e implementación de la inteligencia artificial. Mirziyóyev apoyó la propuesta de la DFC de crear una plataforma de inversión conjunta para la sanidad y las infraestructuras. En el encuentro se subrayó la necesidad de pasar a la fase práctica de ejecución de proyectos de infraestructura a gran escala, como la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en Taskent y un moderno complejo médico en la región de Ferganá, el lanzamiento de un banco digital, centros de datos y puertos secos. Con el Eximbank de Estados Unidos se alcanzó un acuerdo para acelerar la modernización del sector energético y desarrollar el crédito a la exportación para las empresas uzbekas.
La recepción ofrecida por el presidente de Uzbekistán y el foro empresarial estadounidense-uzbeko se celebraron en el marco del Foro Internacional de Inversiones de Taskent, que tiene lugar del 16 al 18 de junio. Como señaló Kudratov, este año acudió al FIIT la delegación más grande en la historia de las relaciones bilaterales: 193 representantes de empresas estadounidenses.



