Uzbekistán exigió a Rusia que no permita la vulneración de los derechos de los ciudadanos de la república, incluidos los infractores de la legislación migratoria, durante la realización de inspecciones y redadas migratorias. Así lo informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Uzbekistán.
El 26 de enero, el viceministro de Asuntos Exteriores de Uzbekistán, Olimzhon Abdullaev, mantuvo una reunión con el embajador de Rusia en la república, Alexéi Erkhov. El tema principal de las negociaciones fue la protección de los derechos de los trabajadores migrantes uzbekos en Rusia. Por parte de Uzbekistán participaron en la discusión los cónsules generales de la república que trabajan en diversas regiones rusas, lo que permitió tener en cuenta la situación real sobre el terreno. Rusia estuvo representada en la reunión por los jefes del departamento consular de la embajada, especialistas en asuntos migratorios y funcionarios de las fuerzas del orden.
“La parte uzbeka subrayó especialmente la importancia fundamental de no permitir ninguna forma de vulneración de los derechos y la dignidad humana de los ciudadanos de la República de Uzbekistán —incluidos tanto las personas respetuosas de la ley como aquellos que hayan cometido infracciones de la legislación migratoria— durante la realización de inspecciones migratorias y operativos de redada”, señaló el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Como resultado de la reunión, las partes confirmaron su disposición a desarrollar el diálogo sobre la base del pragmatismo y el respeto mutuo, ordenar los procesos migratorios y crear condiciones favorables para el trabajo legal de los uzbekos en Rusia. Ambos países acordaron realizar consultas periódicas para mejorar la interacción.
ℹ️ La cuestión de la protección de los derechos de los migrantes uzbekos se ha vuelto especialmente aguda después de una serie de incidentes en Rusia. En junio de 2025, las autoridades uzbekas expresaron su preocupación tras una redada de las fuerzas de seguridad en el distrito moscovita de Sokolniki, donde, según los medios y testigos, se utilizó fuerza física contra los migrantes. Los miembros de la Guardia Nacional Rusa, al verificar los documentos de los trabajadores migrantes en un albergue, expulsaron a todos de las habitaciones y, a quienes se demoraban, los empujaban con patadas e insultos. Como resultado, detuvieron a cinco o seis personas y las deportaron de Rusia por violar el régimen migratorio.
La Agencia de Migración Laboral Externa del gobierno de Uzbekistán declaró que los hechos de trato rudo hacia extranjeros por parte de algunos representantes de las fuerzas del orden causan pesar y preocupación. El organismo señaló que tales casos no corresponden a las relaciones amistosas entre los países y requieren medidas concretas para su prevención.
La situación de los migrantes de Asia Central en Rusia se deterioró notablemente después del atentado en la sala de conciertos Crocus City Hall en marzo de 2024, donde murieron más de 140 personas. Los sospechosos del atentado resultaron ser ciudadanos de Tayikistán. A partir de entonces, aumentaron las redadas de las fuerzas de seguridad en albergues, hostales y lugares de concentración de extranjeros, y el número de deportaciones creció drásticamente.
En el verano de 2024, los diputados rusos aprobaron un amplio paquete de cambios en la legislación migratoria. La policía obtuvo mayores poderes de control sobre los extranjeros y ahora puede detener a migrantes durante 48 horas sin una decisión judicial y formalizar una resolución de deportación.
A partir del 5 de febrero de 2025 se puso en marcha el llamado “régimen de expulsión” y el registro de personas controladas. Los extranjeros incluidos en él están sujetos a expulsión de Rusia y tienen prohibido comprar bienes inmuebles y automóviles, contraer matrimonio o abrir cuentas bancarias.
En noviembre de 2025, el Ministerio del Interior de Rusia excluyó del registro de personas controladas a unos 160 000 ciudadanos de Uzbekistán. Más de 70 000 de ellos fueron eliminados de la lista tras regularizar su estatus legal ante los órganos migratorios. Los demás, por otras razones, incluida su salida de Rusia dentro de los plazos establecidos.
Ese mismo noviembre, Olimzhon Abdullaev mantuvo otra reunión con Alexéi Erkhov, en la que discutieron cuestiones relacionadas con el acceso de los hijos de ciudadanos extranjeros a la educación preescolar y escolar en Rusia. En esas negociaciones también se abordó el problema de las inspecciones y redadas migratorias. La parte uzbeka subrayó que tales actividades deben llevarse a cabo de manera correcta y con respeto a la dignidad humana, sin vulnerar los derechos legítimos de los ciudadanos.



